La puericultura se orienta al abordaje integral del binomio persona que amamanta–bebé durante el proceso de lactancia humana, con el propósito de promover su salud y bienestar físico, emocional y social. Desde esta perspectiva, la puericultura trasciende el enfoque biomédico y nutricional, incorporando dimensiones psicoemocionales, educativas y prácticas que resultan fundamentales para el sostenimiento de una lactancia informada, respetada y adecuada a cada contexto familiar.
El rol del/de la profesional en puericultura que acompaña lactancias —puericultor/a o asesor/a de lactancia— consiste en brindar asesoramiento basado en evidencia científica, apoyo continuo y orientación especializada a lo largo de las distintas etapas del proceso de lactancia. Este acompañamiento comprende el inicio del amamantamiento, el establecimiento y mantenimiento de la lactancia, la introducción de la alimentación complementaria y, cuando corresponde, el proceso de destete. La intervención profesional se enmarca en un modelo de trabajo interdisciplinario y tiene como objetivo prevenir y abordar dificultades, fortalecer la autonomía de las familias y garantizar condiciones de salud y cuidado tanto para la persona que amamanta como para el niño o la niña.